lunes, 29 de agosto de 2011

Carmen Basilio, la estirpe del fajador


Por Andrés Pascual



       El período 1940-1960 fue pródigo en figuras de clase, de responsabilidad y de un elevado concepto del carácter heroico en Fistiana.

       La nostalgia de épocas anteriores, o el fanatismo absoluto producto del desarrollo de los medios de difusión, desvían la atención de las hazañas de los gladiadores de aquel momento con frecuencia alarmante.

       El fanatico de hoy desconoce a IkeWilliams, a Bob Montgomery, a Barney Ross, a Gil Turner...porque tiene al alcance de la mano la televisión en colores "en vivo y en directo", contra las viejas y gastadas películas en el deprimente blanco y negro sin retoques.

      Pareciera como que el boxeo lo inventaron Don King, Bob Arum y José Sulaimán, promotores los dos primeros y Presidente el tercero de la más vieja organización en existencia, el Consejo Mundial, por lo tanto, las caras mas visibles del show de hoy.

     La negligencia de figuras como las que mencioné antes, acaparadoras de todo el poder y la visibilidad del boxeo actual, tienen al pugilismo en franco estado de cuenta de protección en la lona sin posibilidades de recuperación ni a corto ni a mediano plazo.

     Carmen Basilio, el Idolo de Syracuse, recogedor de cebollas en una granja de la localidad antes de ser boxeador, gano las fajas welter y mediana sin ser un noqueador de punch homicida; sin tener la velocidad de un rayo en sus movimientos ni la filigrana técnica de Sugar Ray Robinson; pero con el instinto y la intuición capaces de colocarlo entre los mejores de todos los tiempos, ademas, le sobraba lo que le dijo Angelo Dundee, uno de sus entrenadores, al cronista del Gordon Globe, Gordon Marino: "...nunca hubo otro peleador con mas determinación que Carmen Basilio"

      A este hombre lo impulsó a la grandeza su codicia, su hambre por la presa en el cuadrilátero para lograr su objetivo; le respaldaron la fortaleza y la resistencia que se pusieron a prueba en cada uno de sus pleitos. No por gusto dividió honores con Robinson en peleas consideradas entre las grandes batallas del ring de la historia.

      Basilio le dio una lección a Robinson de lo que era el fajador clásico: el pleito que ganó lo terminó con un ojo completamente cerrado por efecto de los golpes del Profesror; pero, en la pelea adentro, lo castigó tanto y tan duro que le provocó lesiones en la región lumbosacra que le minaron la velocidad y la capacidad de respuesta al Azúcar de Harlem.

       El primer tercio de la carrera de Basilio no tuvo espectacularidad y se distinguió por el exceso de lesiones en las manos… luego de superarlas, se inscribió con autoridad entre los inmortales del periodo como Fullmer, Gavilán o el propio Robinson.

       En la historia del boxeo, si alguien dejó huella indeleble fue "el recogedor de cebollas de Syracuse", el hijo de inmigrantes italianos que nunca se puede dejar fuera cuando se pase revista a la grandeza del ring de todas las épocas.


















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